Desarrollo del bebé de 2 a 4 meses y medio

Ya nos encontramos en la segunda etapa, aproximadamente
desde los dos meses a los cuatro meses y medio. Acordaros que en la primera etapa el bebé estaba
prácticamente siempre durmiendo y estábamos acostumbrándonos a una nueva vida, en la que tiene que acostumbrarse a un color, a un sonido.. Tampoco conocíamos su llanto y ya empezáis
a entendernos con el bebé. Ya sabéis cuando quiere comer. 
Ya sabéis cuándo quiere dormir, y lo mejor de todo es que empieza ya a estar más despierto con lo cual, podéis disfrutar con él, podéis mirarlo,
os mira, os devuelve esa mirada. Pero la devuelve con intención. Sabe que lo estáis mirando y aparte esta etapa a todos los adultos
les gusta mirarlo porque él es muy agradecido, te sonríe, te dice sonidos guturales con mucha ilusión.

Le encanta la cara de las personas. Entonces vais viendo pues esa intención,
esa voluntariedad por hacer las cositas. Por ejemplo, aquí veis que Luis está mirando algo
y lo está intentando buscar con su manita. Va abriendo sus manos y está descubriendo eso,
el mundo con sus ojos y con sus manos. Está ahí haciendo una coordinación de ojos, cuello,
manos y coge más tono porque ya llevamos dos meses pues porteándolo
como dijimos, cogiéndolo en vertical y entonces, a partir de los tres meses, os vais a sentir seguros
cuando lo cojáis, por ejemplo en la cadera.

Porque sostiene perfectamente su cuellecillo y su tronco,
aunque todavía recordad que no se puede sentar. Bueno, eso lo que se caracteriza esta
etapa en que tienen intención, en que quieren comunicarse y en que ya
lo hay más o menos conociendo. Así que vamos allá con los consejos. Con estos meses al bebé lo vamos a ver
en tres posiciones, una boca arriba, otra como ya recomendamos que cuando están
despiertos tienen que jugar boca abajo y, siempre que lo cogemos al bebé lo vamos a
hacer en posición vertical. ¿Qué tenemos que ver cuando esté boca arriba? Pues poco a poco, más o menos aproximadamente a
los tres meses, va a conseguir estabilizar su tronco. Si lo miramos desde arriba va a tener
una línea con su tronco, va a mirar a los lados sin caerse y va a seguir
a los sonidos y las luces con su mirada. Las manos y los pies a los tres meses se conocen,
se unen los deditos de los pies y las manitas y las manos cada vez estarán más abiertas.

Cuando algún juguete roce su mano, su palma, él intentará agarrarlo
y se lo llevará a la boca para explorarlo y las piernas a medida que van pasando los meses se van flexionando,
es decir, se van acercando más a su barriguita. Más o menos veréis que a los cuatro meses
se tocarán los muslos. Si el bebé lo colocamos boca abajo,
veréis que a medida que vaya pasando el tiempo, va a tener más fuerza en su espalda y en su cuello
y se irá apoyando los antebrazos y en la parte inferior del abdomen, de tal forma que tiene tanta fuerza en el cuello
que puede mirar a los lados sin caerse.

Eso sería a los tres meses. A los cuatro meses sus codos se adelantaran
un poquito de los hombros. Los bebés deben de cogerse en posición vertical, no tumbados y como os dijimos en el vídeo anterior,
tenéis que portearlos si podéis diariamente. Así su sistema motor se desarrollará mejor en esta posición. Con tres meses, como ya hemos dicho, ya sujeta la cabeza
y puede mirar y explorar a los alrededores de nuestros brazos. Acompañarlo boca abajo sobre una superficie dura 
como una colchoneta, para favorecer el control de la cabeza del bebé,
mientras masajea su espalda y muéstrale objetos para llamar su atención a los lados,
para incentivarlo a levantar y girar la cabeza. A los tres meses debe conseguir mirar de lado a lado con estabilidad en el cuello y en la cabeza como cuando lo cogemos en posición vertical. Si os fijáis en sus piernecitas y en sus codos cada 
vez se van separando más. Déjalo a ratos a boca arriba con la ropa que le permita
mover sus brazos y levantar sus piernas, incluso a veces desnudo y con un espacio abierto alrededor.

No lo sentéis hasta que no lo haga por sí mismo que
serán aproximadamente a los ocho meses. Permítele agarrar objetos pequeños y livianos ofreciéndolos en
ambas manos y si se le caen vuelve a pasárselos. Ofrécele al bebé objetos que puedan meterse en la boca
para obtener información de ellos y cuéntale qué son, para qué sirven… Juega con diferentes texturas y temperaturas sobre su cuerpo
para que disfrute de nuevas experiencias. Muéstrale a 20 o 30 cm imágenes a los lados 
de color negro, blanco y rojo y no los dejes en alfombras, las típicas que tiene el arco encima, con juguetes móviles que solamente
puedan tocar porque ellos quieren tocar, alcanzar, agarrar, explorar y sobre todo, metérselo en la boca.

Masajea a tu bebé por todo el cuerpo, primero el tronco y después la extremidades de los hombros
y caderas hacia los dedos de las manos y los pies. Párate de forma profunda en las articulaciones. Haz pases por la cara desde 
el centro hasta las orejas. El reconocimiento de sí mismo es muy importante. Por eso, puede estimularlo cada vez que puedas nombrando al bebé las partes gruesas de su cuerpo, al mismo tiempo que las tocas. Toma al niño en diferentes posiciones realizando balanceos, meciendo horizontalmente, arriba  y debajo, dale vueltas, ponlo invertido si te atreves. Así vamos a estimular su sistema vestibular, encargado de unir
y asociar experiencias visuales, táctiles y perceptivas del cuerpo. Esto se traducirá en un incremento de la respuesta corporal
y funcional ante el equilibrio, en un aumento también de la integración sensoroperceptiva y en la mejora de la capacidad de atención y comunicación ante el movimiento. Colócate frente al bebé, háblale, sonríele
y exagera la mímica de tu cara permitiendo que él pueda realizar algún sonido o gesto.

Esto le ayudará a mejorar su expresión corporal y a manifestar sensaciones
y sentimientos mediante la comunicación no verbal. Cántale canciones y ritmos infantiles. No te preocupes si no tienes buena voz y si la escucha
en otro idioma conocerá más variedad de fonemas. La naturaleza preparó a los bebés para fijar la vista
en las caras desde el instante de su nacimiento y no hay nada tan cautivador para un bebé como unos ojos,
una nariz y una boca expresivos. Para posibilitar las relaciones nuevas de tu bebé preséntale nuevas caras. Vuestro cariño y presencia serán esenciales 
pero fomenta su sociabilización sin forzarlo.

Y no olvidéis reforzar positivamente 
el contacto físico con vuestro bebé   acariciándolo con frecuencia y sonriéndole. 
Si puedes no lo dejes llorar mucho. Bueno pues nos despedimos con estos consejos
que Luis tiene ya tiene un poquito de hambre y nos tenemos que marchar así que, cualquier duda que tengáis,
consultar con el pediatra o con nosotros, con los fisioterapeutas TMPI que 
estamos aquí para eso así que, ¡¡ HASTA LUEGO !!.

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