La fórmula Stop para manejar las rabietas. Míriam Tirado, experta en crianza consciente

Soy Míriam Tirado,
consultora de crianza consciente, periodista, y escritora de libros para padres
y madres, y también cuentos infantiles. Míriam, has escrito un libro
que se llama 'Rabietas' y yo creo que las rabietas son un tema que preocupa a muchísimos padres
y madres, sobre todo con niños pequeños. Me gustaría, aquí,
abordarlo desde dos perspectivas. Una es,
¿cuáles son los errores que cometemos al gestionar una rabieta
y cómo podemos gestionarla? Muchas veces, la rabia esconde otras cosas debajo y tenemos que saber que es válida, que es legítima y que es una emoción
como todas las demás, tan válida como la alegría. Por lo tanto,
tenemos que aprender a transitarla, aceptar nuestra propia rabia
y aceptar, también, cuando nuestros hijos se enfadan. Y uno de los errores más monumentales que cometemos los padres, es que para acompañar la rabieta, muchas veces ponemos
la misma energía de la rabieta.

Es decir, nuestro hijo está enfadado
y nosotros, ¿qué hacemos? Nos enfadamos más. Intentando evitar la rabia
o reprimiéndola, porque esa rabia me compromete. Por lo tanto,
no quiero que tengas esa rabieta, entonces lo que hago es que te amenazo, o te riño, o lo que sea,
para que cortes de raíz esa rabieta. Lo que se corta es el comportamiento, pero la emoción, esa rabia que el niño
estaba experimentando, la sigue teniendo. Y algo que podemos hacer, y que creo que ayuda muchísimo
a los padres a la hora de gestionar, o de acompañar, es recordar la señal de "Stop".

Pues cuando vean que se van calentando, que visualicen el "Stop" en rojo. Y vemos la palabra "S-T-O-P". "S" nos tiene que hacer parar, "Stop". Lo primero. Y paro. Da igual si está llorando
tres segundos más, yo puedo parar tres segundos,
no pasa nada. Y luego la "T". La "T" tiene que hacernos pensar en tres respiraciones profundas. Paro,
respiro conscientemente tres veces, y mi hijo: "¡Buah, buah!".
Pero no pasa nada. Él tiene que poder expresarse
y sacar hacia afuera. Y yo mientras me voy serenando, me voy ocupando de mí
para no empeorar esa situación. "S", "T", tres respiraciones profundas, "O", observo. Observo qué le ocurre y puedo ver: "Uy, está muy cansado,
tiene muchísimo sueño. Son las ocho y media,
tendría que estar durmiendo a las ocho.

Vale, esto es cansancio". Observo y comprendo. Y luego me observo a mí.
"¡Guau! Yo también estoy cansada. Y tengo que vigilar si no quiero hacer esas cosas
que no quiero hacer." Por lo tanto, el observar, el ponerme de observador
y salir de la situación me ayudará a tomar conciencia y a poder verlo
con una cierta perspectiva. Y la perspectiva, y la distancia, son muy útiles para acompañar emociones. Y luego llegamos a la "P" de "Stop". "S-T-O-P". Y la "P" es de "Procedo". De la forma más adecuada
a lo que requiera la ocasión.

Por ejemplo, mi hijo está cansado
y yo veo que estoy cansada. Venga, pues le cojo en brazos, le abrazo,
e intento calmarle como pueda, para ir tan pronto como sea posible
a la cama. El proceder nos ayuda a canalizar y a encontrar lo que necesita
tanto mi hijo, como también yo. ¿Sabes qué pasa a veces? Que en acompañamiento emocional
vamos un poco flojos en general. No madres y padres, en general, la sociedad. Y no tenemos herramientas, muchas veces, los padres y las madres.

Y llegamos a la maternidad
y a la paternidad sin saber muy bien qué hacer
con tanta emocionalidad. Y nos pasa una cosa, que con nuestros hijos, muchas veces, o casi siempre,
les contamos cosas del exterior: "Mira, esto es un paso de peatones, tienes que darme la mano para cruzar",
y tal. Esto cuando contamos cuentos: "Mira el sol, la luna…". Pero les contamos muy poco
de lo que pasa adentro. Es tan importante transmitir
a nuestros hijos lo que es la vida externa, el sol, la luna, el día, la noche,
el colegio…

Como también contarles
lo que les pasa dentro. "Esto que estás sintiendo se llama rabia
y estás muy enfadado". "Esto que estás sintiendo
se llaman celos". Es muy valioso, porque luego,
cuando les digamos: "Tienes que contarme esto de otra forma, no me lo cuentes gritando o chillando, o enfadándote, o tirando cosas,
me lo tienes que contar con palabras". Si hemos hecho todo este trabajo, le será más fácil obviamente
poder poner palabras a eso, porque ha recibido la información y ha recibido este ejemplo
de canalización emocional a través de la palabra..

As found on YouTube

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *